El cuidado de la piel en invierno

Saturday, 14 Mar 2015

El cuidado de la piel en invierno

La piel es el órgano más grande del cuerpo humano, constituyendo el 30% del peso total de un adulto. Tiene múltiples funciones entre otras la de protegernos de los cambios y agresiones exteriores incluida la protección frente al frío. No todas las pieles son iguales y por tanto su sensibilidad y su reacción a los cambios de temperatura son diferentes.

Una piel muy sensible es la que más sufre tanto con el calor como con el frío. Es una piel que se irrita y altera con facilidad. Las pieles secas pueden agrietarse si no se hidratan lo suficiente y son las pieles normales y las grasas las más resistentes a los rigores climatológicos. Cuanto más sufre una piel, más cuidados necesita.

Esta clasificación es muy general, pero tenemos que tener en cuenta que:

- Una misma persona tiene diferente tipo de piel dependiendo de la zona del cuerpo. En general, la zona de nariz, frente y mentón es más grasa que las mejillas. La piel de piernas y brazos suele ser más seca que la del tronco.

- Las pieles no se mantienen igual durante toda nuestra vida, sus características evolucionan y varían con la edad y los estados fisiológicos. Por ejemplo, la piel del niño suele ser más seca que la del adolescente y la piel de la mujer en el climaterio suele hacerse más sensible e irritable.

En este sentido, los cuidados también variarán para que nuestra piel esté bonita y saludable.

El cuidado de la piel irá ligado por tanto al tipo de piel y a las condiciones externas.

Factores que afectan a la piel en invierno

Los factores que de manera negativa afectan a la piel en invierno son en primer lugar el frío, el viento, la humedad, los cambios bruscos de temperatura ambiental (del frío de la calle pasamos al calor de los sitios cerrados) y la sequedad ambiental que originan las calefacciones sobre todo las de aire caliente. El efecto principal es la deshidratación que genera una piel seca y descamada, pero también pueden producirse alteraciones cutáneas y exacerbarse o producirse ciertas enfermedades.

Estamos cada vez más concienciados de los cuidados que requiere la piel en verano especialmente en cuanto a la protección frente al sol, y no tanto de cuidarla y protegerla en invierno. Sin embargo con respecto a la radiación solar nunca debemos bajar la guardia. Es en las actividades diarias cuando mayores dosis de radiación recibimos y por supuesto en los deportes de invierno, donde hay que extremar las precauciones.


Los profesionales sanitarios aconsejan y el farmacéutico como profesional sanitario lo corroborará, que es esencial la protección diaria en todas las zonas expuestas, en invierno básicamente en la cara. Si la crema hidratante de día no lleva filtro solar, es interesante añadir un fotoprotector a diario. 


Hidratación y cuidados

La piel del rostro solemos cuidarla con regularidad, pero no tanto la piel del cuerpo y de las manos.

El agua es un elemento esencial de nuestro organismo y en especial de la piel. La piel necesita gran cantidad de agua para mantener su elasticidad y su capacidad de protección. La pérdida de agua la vuelve seca, frágil y vulnerable a las agresiones externas. El frío, tanto o más que el calor, favorece la deshidratación por evaporación desde las capas más externas. En la piel encontramos el agua en dos formas, transepidérmica y retenida. La primera viene desde la circulación sanguínea. Atraviesa las distintas capas de la piel y sale al exterior. La retenida se encuentra dentro de los corneocitos (células epidérmicas) y proporciona elasticidad.

¿En qué consiste hidratar? La hidratación consiste en aumentar el nivel de agua de la piel. Para conseguirlo necesitamos aplicar cremas con una serie de ingredientes capaces de conseguirlo.

En función de cómo produzcan este incremento del nivel de agua en la piel, los ingredientes pueden ser:

- Emolientes: evitan por un lado la evaporación de agua y por otro al penetrar disminuyen la deficiencia de lípidos.

- Oclusivos: retrasan e incluso evitan la pérdida de agua. Así tenemos la parafina líquida, la cera de abeja y los aceites vegetales.

- Humectantes: son compuestos que retienen el agua con lo que colaboran en mantener el nivel de la misma en la piel. Ingredientes con este afecto son la glicerina y la urea.

- Ingredientes de efecto filmógeno: son moléculas grandes que se depositan en la superficie de la piel y retienen el agua.

Los avances en el campo de la hidratación permiten obtener cremas y lociones corporales capaces de mantener los niveles de agua adecuados en nuestra piel, manteniendo una agradable textura ligera de fácil absorción.

Cuidados de las manos

La piel de la palma de las manos es resistente, pero la del dorso es fina y frágil con lo que el tiempo y las agresiones externas van dejado su huella. En la cultura oriental el cuidado de las manos es todo un rito pero en la occidental no se cuidan tanto a pesar de ser un instrumento funcional y estético. Son una tarjeta de presentación y por tanto deberían estar en perfecto estado.

Con la edad disminuye la elasticidad de los tejidos, la grasa protectora y aparecen manchitas oscuras. Si no las cuidamos y las hidratamos con cremas específicas se vuelven ásperas, rugosas y con aspecto envejecido.

Debemos seguir unos pasos básicos para mantener y mejorar el buen aspecto de nuestras manos:

- Higiene: lavarnos las manos con agua tibia y un jabón suave, secándolas a continuación con esmero.

- Usar guantes para las tareas que pueden estropear las manos. En el uso de productos de limpieza o trabajos que impliquen estar con las manos mojadas mucho tiempo.

- Hidratación, nutrición: aplicaremos crema abundante extendiéndola por toda la superficie de las manos y masajeando hasta el antebrazo para favorecer la circulación sanguínea. Este masaje favorece también que se reafirme la piel.

- Alimentación variada y equilibrada: es necesario comer bien para mantener la salud de todo nuestro organismo.

Es muy importante, al igual que hacemos con el rostro, aplicar cada mañana crema de manos hasta que se absorba completamente. Hoy en día las cremas de manos suelen ser muy ligeras y se absorben con rapidez sin dejar sensación de grasa.

Por la noche es conveniente aplicar de nuevo, si es posible una más nutritiva, ya que actúa durante muchas horas.

Consejos para el cuidado de la piel en invierno*

 Prevenir y combatir el riesgo de deshidratación de la piel en invierno aplicando con regularidad una crema hidratante, preferiblemente con filtro solar, no sólo en las zonas más expuestas como el rostro, los labios o las manos, también en el cuerpo y en los pies.

 La piel de los labios es muy delicada y con el frío se reseca, se agrieta y puede sangrar. Para evitarlo, aplicar bálsamos y protectores hidratantes.

Proteger bien del frío las manos y los pies: con guantes, calcetines y calzado apropiado.

Utilizar tejidos naturales, algodón o lana que permiten una mejor transpiración y a ser posible sin costuras o con pocas costuras para evitar roces que dañen la piel.

Evitar duchas y baños con agua muy caliente así como calentarnos manos y pies cerca del fuego o la calefacción, pues propician que la piel se irrite y pueda dañarse, además de ser malo para la circulación. Es muy saludable terminar las duchas con agua fría sobre todo en las piernas.

 Disminuir la ingesta de tabaco y alcohol pues al igual que el frío, producen vasoconstricción aumentando la sequedad y el enrojecimiento.

Evitar en lo posible los cambios bruscos de temperatura pues aumenta la aparición de pequeños vasos dilatados y la aparición de rojeces antiestéticas.

Limpiar la piel mañana y noche de forma suave y tonificarla para no aumentar el daño que nos hace el frío. No abusar del jabón, y tener cuidado con su calidad. Es deseable el uso de jabones suaves y neutros o con el pH cercano al de la piel. Muchos dermatólogos recomiendan no usar a diario jabón en todo el cuerpo. A diario bastaría aplicarlo en los pliegues y zonas genitales.

 Prestar especial atención a la piel de niños y ancianos pues su piel es más sensible.

Protegerse a diario del sol que es dañino también en invierno. La mayor parte de las radiaciones que nos llegan lo hacen durante nuestra rutina diaria. Los cuidados serán extremos si practicamos deportes de invierno.

 Tomar una dieta sana, variada y equilibrada y si no es suficiente, añadir complementos alimenticios a base de vitaminas del grupo B, A, C y E por su poder antioxidante.

*Fuente: Academia Española de Dermatología y Grupo Español de dermatología, estética y terapéutica

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Globalpharma

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