Obesidad, la epidemia del siglo XXI

Monday, 07 Mar 2016

Obesidad, la epidemia del siglo XXI

El ritmo de vida actual, la existencia de comida rápida y precocinada, los malos hábitos de vida, la falta de actividad física…, todo ello influye seriamente en nuestra salud y ha generado lo que hoy en día se conoce como una de las “epidemias del siglo XXI”: la obesidad

 

Cada vez existen más personas con exceso de peso y esto no sólo afecta a los adultos, sino que cada vez es más común que también afecte a los niños. De hecho, en España la obesidad infantil se ha duplicado en los últimos años. Es importante que desde pequeños acostumbremos a los niños a seguir una dieta sana y equilibrada, además de realizar actividad física, ya que la obesidad infantil puede ocasionar problemas físicos y psicológicos en un futuro. A pesar de que es un problema al que nos estamos enfrentando hoy en día, lo cierto es que la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó la obesidad dentro de la clasificación internacional de enfermedades hace más de cincuenta años.

 

 A la hora de que se desarrolle la obesidad, hay varios factores que influyen: normalmente, un 40% puede ser debido a factores genéticos y el otro 60% a diferentes motivos:

 

- Comportamientos alimenticios inadecuados (en calidad y en cantidad)

- Falta de actividad física

- Consumo de ciertos medicamentos

- Variaciones hormonales

 

A la hora de tratar la obesidad tenemos que distinguirla del sobrepeso, ya que hay matices que los diferencian: el sobrepeso se produce cuando se ingieren más calorías de las que se gastan; mientras que la obesidad es un exceso de grasa corporal que ocasiona un aumento de peso. El principio fundamental del equilibrio a la hora de ingerir energía y gastarla es:

 

Cambios en reservas energéticas (grasa) = ingesta energética - gasto energético (calorías)

 

Si el resultado es positivo, se ingieren más calorías de las que se gastan, por lo que la grasa corporal acumulada será mayor y se producirá aumento de peso. Si es negativo, ocurrirá lo contrario, pero lo más deseable es que el resultado sea 0, de manera que la tendencia sea la estabilidad en el peso. La Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEO) recomienda que la  ingesta de calorías, aunque puede haber variaciones con respecto a la actividad física que tenga el individuo, sea:

 

-  Sexo masculino: unas 3.000 Kcal entre los 16 y los 40 años, disminuyendo hasta unas 2.100 a partir de de los 70 años.

-  Sexo femenino: unas 2.500 Kcal. Excepto en situaciones especiales, como embarazo y lactancia.

 

Por otro lado, para distinguir cuándo se considera sobrepeso y cuándo existe obesidad tenemos el IMC (Índice de Masa Corporal) que se calcula de la siguiente manera:                

 

                               IMC = peso (kg) / altura2 (m2)

 

Valores de IMC entre 25 y 30 se relacionan con sobrepeso, mientras que valores por encima de 30 se relacionan con obesidad.

 

El tratamiento destinado a combatir la obesidad se llama Tratamiento Integral de la Obesidad y consiste en mejorar los hábitos alimentarios, incrementar la actividad física y, cuando sea necesario, administrar fármacos y/o complementos alimenticios bajo la supervisión de un profesional sanitario. Incluso, en los casos de obesidades muy graves, se aconseja la cirugía.  Entre las recomendaciones generales que se aconsejan encontramos:

 

- Evitar las dietas muy restrictivas: comer cinco veces al día, no picar entre horas, comer fruta y verdura y beber mucha agua. Es muy importante no saltarse ninguna comida.

- Cocinar los alimentos, evitando los platos preparados, las salsas, los fritos y los rebozados.  Emplear aceite de oliva y comer, preferiblemente, alimentos hervidos, a la plancha o al horno.

- Realizar ejercicio físico, de forma suave, controlada y  adaptada a cada paciente, ya que es ineficaz emplear tratamientos aislados sin recurrir a la dieta y el ejercicio.

- Pérdida de peso controlada: Se considera correcto que la pérdida no sea muy rápida, entre medio kilo y un kilo a la semana. Adelgazar de forma lenta es más seguro.

 

Por último, es necesario que controlemos nuestro peso, pero siempre con moderación y sin caer en el caso contrario: trastornos alimenticios. Sólo el hecho de perder el exceso de peso aporta beneficios a la salud como los siguientes:

- se reduce el riesgo cardiovascular

- se reduce la presión arterial

- disminuye el colesterol y el azúcar

- se reduce la somnolencia

- disminuye el ronquido

- se facilita la respiración

- se tienen menos dolores articulares y musculares

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Globalpharma  

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