¿Qué es el síndrome del ojo seco?

Wednesday, 22 Jun 2016

¿Qué es el síndrome del ojo seco?

Hoy en día estamos en una sociedad completamente visual, en la que la vista ha cobrado más importancia que el resto de los sentidos. Debido al constante trabajo al que están sometidos nuestros ojos, sufren, provocando la aparición de una serie de enfermedades como, por ejemplo, la enfermedad del ojo seco. El síntoma principal es tener la sensación de un cuerpo extraño en nuestros ojos.

 

La película de lágrima que se distribuye por el ojo está formada por una capa lipídica y una capa mucosa que le da las propiedades necesarias para cumplir las funciones a las que está destinada:

  •       proporcionar una superficie lisa y regular para que la visión sea óptima.
  •       mantener el confort del ojo y protegerlo de agresiones externas.
  •       proteger del rozamiento ocasionado por el parpadeo.
  •       nutrir y mantener limpia la superficie, favoreciendo la eliminación de residuos.

La superficie ocular está continuamente expuesta a agresiones que producen pérdida de humedad. Si esta pérdida no se compensa con una lágrima óptima en cantidad y calidad es cuando se origina el daño.

 

Diagnóstico

Aunque no existe una prueba definitiva para diagnosticar el síndrome de ojo seco, hay una serie de síntomas que nos van a ayudar a detectarlo:

  •        Sensación de ardor o quemazón en los ojos.
  •        Sensación de arenilla, sequedad y cuerpo extraño
  •        Dolor, pinchazos, pesadez de párpados, fatiga ocular.
  •        Enrojecimiento, lagrimeo y visión borrosa.
  •        Otros síntomas pueden ser: aumento de la frecuencia del parpadeo, la secreción de los ojos es más mucosa y espesa y se sufre intolerancia a los ambientes secos, con aire acondicionado o con corrientes de aire.

 

Causas más frecuentes del Ojo Seco

Podemos distinguir causas congénitas, ausencia de glándula lagrimal, y otras adquiridas, donde las causas más frecuentes se relacionan con alteraciones en la composición de la lágrima por mal funcionamiento de las glándulas, alteraciones hormonales, irritaciones mecánicas, etc.  De esta manera, distinguimos:

  •        Agentes físicos: producen problemas o cicatrices en la conjuntiva.
  •        Reacciones inmunes: enfermedades autoinmunes que destruyen las glándulas exocrinas y,  por tanto, las lagrimales.
  •        Infecciones: por VIH, Hepatitis B y C, tuberculosis, etc.
  •        Secundaria al uso de fármacos: como antihistamínicos, diuréticos, etc.
  •        Atrofia por la edad de las glándulas lagrimales y, en mujeres, por los cambios hormonales de la menopausia.
  •        Otros: contaminación, aire acondicionado, uso de lentes de contacto, lesiones del tronco cerebral, alteraciones del parpadeo, etc.

 

Tratamiento

Para tratar el ojo seco seguiremos una serie de recomendaciones básicas, teniendo en cuenta que seguramente tendremos que aplicarlas de por vida y que, generalmente, no es curativo, sino sintomático, y busca mejorar la superficie ocular y la sensación de malestar:

 

  •        Evitar aires acondicionados, ventiladores, calefacciones excesivas, lugares cargados de humos,   corrientes de aire y polución ambiental.
  •        Poner humidificadores en casa.
  •        Usar soluciones o toallitas impregnadas estériles para limpieza de párpados.
  •        Aplicar lágrimas artificiales de más o menos consistencia, dependiendo de la hora de aplicación y de la duración que queramos que tenga la acción.

 

¿Qué son las lágrimas artificiales?

Las lágrimas artificiales son preparados que emulan las características y propiedades de las lágrimas naturales, cuyo objetivo es conseguir una mejoría de los síntomas sin producir irritación, ni perjudicar la secreción de la lágrima natural. Su uso es muy sencillo y tras su aplicación no se produce visión borrosa. 

La gran mayoría de síndromes de ojo seco son leves y pueden responder satisfactoriamente a un tratamiento con lágrimas artificiales, que deben ser empleadas de manera continuada, una media de tres veces al día, manteniendo, en la medida de lo posible, la constancia en la posología y en el tiempo.

Los ojos que sufren este síndrome presentan una alteración de la sensibilidad corneal, de modo que son más sensibles a cualquier estímulo y, por ello, el uso de una simple gota puede molestar, lo que no significa que el tratamiento no sea el adecuado.  El uso constante de la lágrima artificial conseguirá, con el paso de las semanas, mejorar la superficie ocular y normalizar la sensibilidad.

 

 

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