Pasos a seguir a la hora de tratar una herida profunda

Saturday, 18 Feb 2017

La farmacéutica María Arenas Ruíz- Tapiador nos muestra en el siguiente vídeo, una serie de pasos que debemos tener en cuenta para lidiar con las heridas menos superficiales si no queremos que deriven en infecciones más graves.


A lo largo del día, nuestro cuerpo está expuesto a una gran cantidad de factores externos que pueden provocarle lesiones de diferentes grados, por lo que no es extraño que, con bastante frecuencia, nos encontremos con heridas o rozaduras en la piel.  Es muy importante que tengamos en cuenta el tipo de corte que se ha producido, ya que no se trata igual una simple rozadura que una herida más profunda, la cual necesita un cuidado más delicado.

A la hora de tratar las heridas abiertas es necesario seguir una serie de pasos para lograr una correcta cura. Para empezar, es de vital importancia que la persona que las va a manipular se lave bien las manos con un jabón neutro, ya que de lo contrario pueden producirse infecciones graves y se retrasará la cicatrización.  Si durante la cura podemos emplear otros elementos de protección, como pueden ser guantes de látex y gasas estériles que nos garanticen un correcto procedimiento, mucho mejor.  En este aspecto es importante destacar que es preferible utilizar las gasas frente al algodón, papel higiénico, pañuelos de papel o similares ya que estos últimos no están diseñados para la cura de infecciones  y se pueden desprender fragmentos de los mismos o polvo, ralentizando, una vez más, la recuperación.


A la hora de los productos a usar en la limpieza, nunca se debe emplear alcohol, ya que, aparte de que produce una sensación de quemadura en la herida, seca la zona en la que ha sido suministrado, por lo que es mejor usar suero fisiológico o agua oxigenada para, a continuación, aplicar  una solución bactericida  que proteja a nuestro organismo de posibles ataques nocivos externos.

Una vez  que la herida está desinfectada habrá que esperar a su cicatrización y, en contra de lo que  comúnmente se cree, el empleo de agua para su posterior limpieza no es recomendable ya que provoca que la piel se ablande y se produzca su descomposición. Además, en la actualidad existen numerosos productos que permiten una cicatrización húmeda de la herida y que son mucho más recomendables, ya que evitan la aparición de queloides: lesiones producidas en la piel por un crecimiento exagerado del tejido fibroso en la lesión.

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