Protección solar también en invierno

Sunday, 20 Aug 2017

El principal motivo que lleva a Natalia Jiménez, dermatóloga, a aconsejarnos a la hora de emplear filtros solares durante los trescientos sesenta y cinco días del año es a causa de los rayos del sol. 

 


Diversos estudios han demostrado que el sol es uno de los factores que más influyen en el desarrollo del cáncer de piel, tanto del melanoma como del cáncer de piel no melanoma, y, por tanto, hay que tomar las precauciones necesarias que disminuyan al máximo los efectos nocivos de sus rayos en nuestro cuerpo: tapándonos con ropa, no exponernos durante mucho tiempo seguido al sol, emplear filtros solares que, durante el verano, debemos usar cada dos horas, independientemente de que sean resistentes al agua o no, etc.


Ahora que se acerca el buen tiempo es normal planear vacaciones, ya sean de playa o de montaña. Lo cierto es que estamos acostumbrados a que, cuando vamos a alguno de estos dos sitios, empleamos protección solar para proteger nuestra piel. Sin embargo, es un error pensar que solo necesitamos este tipo de cuidados cuando acudimos a lugares tan concretos como estos, sino que es conveniente emplear protección durante todo el año, sí, también en invierno y a pesar de que esté nublado, ya que los rayos que provienen del sol, algunos conocidos como rayos ultravioleta, pueden penetrar las nubes asociándose, principalmente los rayos ultravioleta A y los rayos ultravioleta B,  con la aparición del cáncer de piel.


Por otro lado, Natalia Jiménez también nos informa de que debemos tener en cuenta que,  y en contra de lo que se pueda pensar, si vamos dentro del coche no estamos protegidos completamente de los rayos solares, ya que los rayos ultravioleta de tipo A penetran algunos cristales de los mismos. Aparte del aumento de posibilidades de cáncer de piel, la exposición solar puede provocar un envejecimiento prematuro de ésta, ya que el sol es uno de los factores que más lo favorecen. Este cuidado de los rayos solares es una costumbre que debemos inculcar a nuestros hijos desde pequeños, además de evitar que en la infancia estén expuestos al sol,  ya que es durante esta época de la vida el momento en que el sol es más dañino para nuestra piel.


El protegernos del sol de forma rutinaria es un consejo que nos han dicho innumerables veces y que no todo el mundo lleva a la práctica. Si no realizamos exposiciones directas y prolongadas al sol, vamos a conseguir que, con el paso de los años, el número de manchas solares que desarrollemos en nuestra piel sea menor, además de que la aparición de arrugas va a verse mermada en un grado importante.  

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