Remedios para los problemas circulatorios

Saturday, 21 Oct 2017

Remedios para los problemas circulatorios

Problemas circulatorios, uno de los principales inconvenientes del siglo XXI

La circulación es el paso de la sangre del corazón a los tejidos a través de dos tipos de vías: las arterias, que distribuyen la sangre desde el corazón al resto del cuerpo, y las venas, a través de las cuales la sangre retorna del cuerpo al corazón. Sin embargo, a veces se producen inconvenientes durante el transcurso de ese recorrido dando lugar a un problema muy común a día de hoy: los problemas circulatorios.

A la hora de que se desarrollen estos problemas hay varios factores que son decisivos: unos que obedecen a cuestiones genéticas como la edad, el embarazo, la menopausia o el sexo, siendo las mujeres las que tienen más predisposición a padecerlos, y otros que responden a cuestiones externas, relacionadas con la forma de vida de la persona. En este último aspecto, algunos hábitos que afectan negativamente a la circulación sanguínea son permanecer de pie largos períodos de tiempo, el consumo de sustancias como el alcohol y el tabaco o el uso de prendas demasiado ajustadas, así como, en el caso de las mujeres, el empleo de tacones muy elevados.

A pesar del ritmo de vida actual al que estamos sometidas las personas, hay una gran variedad de acciones que podemos llevar a cabo para intentar prevenir los posibles problemas de circulación. Estas medidas no van a evitar su futura aparición, pero sí van a ayudar a prevenirla: intentar mantener siempre la piel bien hidratada, extendiendo la crema mediante un suave masaje, elevar las piernas de vez en cuando por encima del corazón e intentar dormir con los pies elevados alrededor de 15 cm, incorporándolos con una pequeña almohada. Además de lo comentado anteriormente: no utilizar ropa demasiado ceñida o zapatos de tacón excesivamente alto.

En el caso de que ya nos hayan diagnosticado un problema circulatorio hay que intentar frenar un  mayor desarrollo de éste con una serie de tratamientos específicos: a base de usar medias de compresión, el uso de fármacos y, en casos muy concretos, cirugía vascular; siempre sin dejar de realizar todos los consejos de prevención comentados con anterioridad.

 

Las medias de compresión son muy útiles si se emplean con control  y asesoramiento sanitario, ya que previenen y mejoran los síntomas gracias a que ejercen presión decreciente de los tobillos hacia el muslo, de manera que ayudan a que la sangre retorne al corazón. Además, según la compresión que ejerzan, podemos distinguir varios tipos: ligera, normal, fuerte y muy fuerte, disponiendo de gran variedad de tallas en todas ellas.  Sin embargo, hay que tener en cuenta que existen una serie de impedimentos a la hora de emplearlas si se sufren patologías como trombosis profundas, eccemas extensos y dermatitis, ulceraciones, etc., razón por la que es tan importante estar asesorado por un profesional sanitario. Las medias pueden ser complementadas con el uso de fármacos que, aunque no resuelven el problema, sí alivian los posibles síntomas.

Como último recurso se encuentra la cirugía vascular. Dentro de la cirugía hay una técnica muy extendida: la escleroterapia, que consiste en la inyección intravenosa de una sustancia irritante de manera que la vena deja de funcionar. Se realiza en varices muy pequeñas y no afecta a la circulación general. Esto mismo se hace también con láser sobre las arañas vasculares y su aplicación es generalmente estética.

Compartir en:

 Facebook  Twitter 

Etiquetas:

Publicado en Salud y bienestar por

Globalpharma

Comentarios

Enviar el comentario

* Campos requeridos

Por favor, espere...

{{var product.name}}
ha sido añadido al carrito


Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación; si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.
X